Saltar al contenido

Valencia, capital de la Comunidad Valenciana, es una gran ciudad mediterránea, con grandes atractivos que puedes descubrirla en una escapada con tu caravana: la Ciudad de las Artes y las Ciencias, el centro histórico, los jardines del Turia, el Bioparc, las Fallas, la Albufera... todo ello, y mucho más puedes visitarlo desde alguno de los campings que hay en los alrededores de la ciudad.

 

Con caravana por la ciudad

El camping parece estar hecho para disfrutar de la naturaleza en la montaña o en la playa, pero usar tu caravana para descubrir una ciudad es una buena alternativa. En ocasiones en grandes espacios verdes dentro de las ciudades, otros a pocos kilómetros, e incluso en pequeños espacios a las afueras, las ciudades con campings integrados en las cercanías de sus centros urbanos atraen a una serie de viajeros que usan su caravana o autocaravana para ir descubriendo mundo.

Valencia es una de esas ciudades. Su privilegiada situación junto al mar, además le conforma ese atractivo adicional. Dentro del propio municipio, en los pequeños núcleos de Pinedo y El Saler, cuenta con campings como el Camping Coll VertCamping Park El Saler y Camping Valencia El Saler, que están a menos de 10 minutos del centro de la ciudad en coche, pero que además cuentan con parada de autobús urbano en la puerta, y pasa por delante de todos ellos el carrir bici del litoral, que entre dunas, vegetación y con vistas a la playa y el Mediterráneo, conduce en unos 6 kilómetros a la Ciudad de las Artes y las Ciencias por una pista plana y sin ninguna dificultad. Los accesos a esta zona son muy buenos y no requieren cruzar la ciudad con la caravana, tiene un fácil acceso por la V-30, que conecta con la CV-500, que da acceso directo a Pinedo y El Saler.

Dejar el coche y la caravana en el camping, más si vamos con autocaravana, y poder visitar la ciudad en transporte público o más en bicicleta, es un encanto que tiene la visita a una ciudad, más en el caso de Valencia, que el paseo a pie o en bicicleta es muy cómodo dado su trazado y la ausencia de desniveles.

 

Una ciudad moderna

El centro de Valencia siempre ha estado alejado del mar, pero las últimas transformaciones llevadas a cabo desde finales del siglo XX, además de generar una positiva imagen de modernidad a la ciudad, ha servido de nexo entre la ciudad más antigua, el puerto y el antiguo cauce del Turia.

Si optas por alojarte en Pinedo o El Saler, y acercarte a la ciudad por el carril bici, en menos de seis kilómetros, sin apenas desniveles, llegarás a la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Tras pedalear junto a las playas, en poco más de un par de kilómetros llegarás a la desembocadura del Turia (un nuevo trazado para el curso del río que evitase catástrofes como la de la riada de 1957), y a partir de aquí, continuando por el carril bici en paralelo a la V-15, pronto se llega a los Poblados Marítimos y al antiguo cauce del río Turia, ahora jardines, junto a los que se sitúa la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Este complejo de construcciones que conforman esta moderna "ciudad" que comenzó a construirse a finales de 1994 y fue inaugurado en 1998.

Solo pasear entre los edificios de la Ciudad de las Artes y las Ciencias vale la pena, pero en tu visita no debes perderte el Oceanogràfic y el Museo de las Cienciasque, junto al Hemisfèric (un edificio espectacular diseñado por Santiago Calatrava que contiene una gran esfera para proyectar cine en gran formato, cine digital 3D, y representaciones astronómicas), el Palau de les Arts (un gran auditorio concebido especialmente para la ópera), el Umbracle (paseo ajardinado) y Àgora (un espacio a modo de plaza publica cubierta para eventos), que todos ellos forman este espacio emblemático de la nueva Valencia.

Para visitar el Oceanogràfic, necesitarás prácticamente un día, o gran parte de él, para recorrer y descubrir el mayor complejo marino de Europa, que se extiende a través de más de 100.000 metros cuadrados por los que se recorren los hábitats marinos más representativos del mundo, pudiendo observar 45.000 ejemplares de más de 500 especies, que viven en más de 42 millones de metros cúbicos de agua. La visita, similar a la de un zoológico, pero de especies marinas, permite aprender y observar el mundo marino, recorriendo su delfinario (con espectáculos a horas específicas), grandes peceras, dos grandes túneles submarinos donde se observa las especies como lo haría un buzo, y multitud de salas subterráneas desde donde se observan los distintos hábitats con sus especies.

Tampoco se debe dejar de visitar el Museo de las Ciencias, una gran edificio lleno de exposiciones interactivas, ideales para aprender, experimentar e investigar con la ciencia. La visita a través de sus 42.000 metros cuadrados cuenta con una gran diversidad de temas: el bosque de los cromosomas, que te acerca al mundo genético y sus consecuencias; máquinas voladoras; el mundo de los dinosaurios; y otras muchas exposiciones todas preparadas para experimentar. La visita puede durar desde unas pocas horas para ver lo más representativo, como invertir todo el día, o más, en el caso de los más inquietos.

Continuando el antiguo cauce del río, vale la pena pasear, o pedalear, por los Jardines del Turia, un largo paseo, que comienza con una emblemática atracción: el Parque Gulliver, una escultura de 70 metros que "tumbada" sobre el terreno, simula al personaje gigante del libro y que cuenta con los más variados toboganes. Si vas con niños, reserva un largo rato para deslizarse toda la familia entre sus brazos, sus piernas o sus cabellos. El parque continúa entre jardines y espacios culturales y deportivos hasta llegar al BioPark, un gran zoológico nada típico, que muestra, sin barreras visible, gran cantidad de fauna africana, dando la sensación de estar caminando en su hábitat.

 

La ciudad clásica

Junto al antigua cauce del Turia, se extiende la ciudad de Valencia, que cuenta con más de 2.000 años de historia. En la parte más céntrica es de obligada visita, en un agradable paseo por sus calles, la Catedral y su famosa torre "el Miguelete", que datan del siglo XIII, aunque sus estilos fueron evolucionando desde la época románica, durante los muchos siglos que duró su construcción. Muy cerca de la catedral vale la pena visitar también la Plaza Redonda, una pintoresca plaza del siglo XIX que, haciendo honor a su nombre, tienen una planta perfectamente circular. Los mercados de la ciudad, especialmente el Mercado Central y el Mercado de Colón, son un gran ejemplo de la tradición comercial de la ciudad, y su estética modernista los hacen únicos y recomendables. Frente al Mercado Central, la Lonja de la Seda, es uno de los edificios más visitados y un ejemplo del gótico civil único. Sin salir de la Ciudad Vieja, y en dirección a la estación, pasarás por la plaza del ayuntamiento, con su famoso balcón donde se da inicio a la famosa mascletá de las fallas. Poco pasos después se llega a la Estación del Norte, una monumental estación de principios del siglo XX, y otro de los bonitos ejemplos modernistas de la ciudad. Volviendo hacia la Ciudad de las Artes y las Ciencias, recomendamos la visita al Museo Fallero, un recuerdo del mundo de las Fallas, y lugar donde se conservan los ninots indultados desde 1934, y paso obligado para entender la fiesta más famosa de Valencia.

 

Frente al Mediterráneo

Saliendo del centro urbano, al este, se llega al Mediterráneo, una gran escaparate al mar, que sólo tienen las ciudades costeras y que en el caso de Valencia vale la pena pasear por la Playa de la Malvarrosa, el Puerto de Valencia, las Reales Atarazanas, el Museo del Arroz, o incluso la Casa Museo de Blasco Ibáñez.

Más al sur, junto a nuestra propuesta de alojamiento para tu caravana en Pinedo o El Saler, se encuentra el Parque Natural de la Albufera, un humedal que supone el mayor lago de la Península Ibérica y que sirve de refugio para aves acuáticas, y el más famoso para el cultivo del arroz. ¡No te pierdas sus puestas de sol! También es importante la Devesa de El Saler, una frontera de dunas y pinares entre el mar y la Albufera que cuenta con buenas playas de aguas claras.

Junto a Valencia se encuentra Alboraya, cuna de las chufas y su famosa horchata, donde debes tomarte una buena horchata con fartons. Si tu estancia en Valencia se prolonga más allá de unos días, a pocos kilómetros, puedes visitar lugares tan emblemáticos como Sagunto, famoso por su castillo y teatro romano; el Monasterio de Santa María de El Puig, un majestuoso monasterio con aspecto de fortaleza que mandó edificar Jaume I; o el Parque Natural de Sierra Calderona, una gran superficie de bosques con rica fauna y flora y magníficos paisajes.

Esta es una tienda de demostración para propósitos de prueba — no se deberá cumplir ningún pedido. Descartar